La noticia en perspectiva

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Escribe Manuel Cadenas Mujica

Mientras escribo este editorial, catorce cancilleres de las Américas se reúnen para analizar la crisis venezolana y, según se espera, ajustar los mecanismos de presión diplomática y política sobre el régimen de Nicolás Maduro, que ha arreciado su carácter autoritario y autócrata en las últimas semanas no solo mediante una represión implacable contra sus opositores, sino también mediante estratagemas como la elección e instalación de una Asamblea Constituyente, que ha terminado usurpando las labores y espacios de la Asamblea Nacional y viene efectuando una razzia contra todos los brotes de rebelión en las filas oficialistas, como el caso de la fiscal general depuesta de su cargo.

Por otra parte, en el ámbito local, centenares de maestros de las distintas facciones que hoy desmiembran el otrora monolítico Sindicato Único de Trabajadores de la Educación Peruana, insisten en su huelga general indefinida, que hace peligrar el año escolar de cientos de miles de estudiantes. De nada ha valido que el Ministerio de Educación ceda posiciones sobre el aumento salarial (aunque esto haya venido con una sorpresa bajo el brazo: se aumentan los salarios, pero también las horas de trabajo); la agenda de los maestros va subiendo el tenor de sus exigencias, hasta llegar –como ha mencionado el exdirigente sindical y militante de Patria Roja, César Barrera Bazán– a solicitar la vacancia del presidente PKK.

Y como el sindicato docente, otros gremios en distintas regiones del país se pliegan a huelgas, marchas, plantones y protestas, en apoyo a las consignas del Sutep Conare o por sus propios reclamos; una sinfonía bastante bien orquestada en la que hasta los oídos menos agudos consiguen escuchar ecos de viejas estrategias políticas de los sectores más radicales y recalcitrantes de la izquierda, cuando incendiar la pradera era el mejor negocio de cara a próximas elecciones. En este caso, las que asoman en el horizonte de inmediato son las regionales y municipales, en 2018, por lo que no sorprende que de pronto las protestas por quítame esta paja broten y rebroten a diestra y siniestra en el territorio nacional.

Como tampoco parece casual que aquello suceda precisamente cuando los destapes sobre los alcances de la corrupción abonada por Odebrecht y otras empresas como OAS empiezan a tomar mayor consistencia periodística, como hemos visto en los últimos días al revelarse contenido de las agendas de la ex primera dama Nadine Heredia que calzan perfectamente en documentación cruzada del dinero entregado a más de 50 personajes, entre ellos la amiguísima Rocío Calderón. Una cartera muy abultada que deja sin piso a quienes aducían motivaciones políticas en la decisión judicial de mantener bajo prisión preventiva a los esposos Humala-Heredia, o señalaban que no existían suficientes indicios de la pretendida obstrucción a la justicia que ellos podrían operar en libertad.

Solo tres ejemplos de cómo los distintos escenarios de la realidad se entrelazan de múltiples maneras, y aquello ocurre, precisamente, en tiempo real. Y es entonces que se hace necesario desde las renovadas exigencias periodísticas plantear el cuadro general, un big picture que nos permita no solo conocer lo que vaya ocurriendo –pues la disposición de información que tenemos hoy es francamente abrumadora–, sino, además y por sobre todo, comprender. Mantener una perspectiva de los acontecimientos, sus entramados, sus implicancias. Esa ha de ser una de las tareas que se imponga el viejo oficio noticioso ahora que se abre de par en par la ventana de nuevas plataformas digitales para su labor. La oportunidad, reclamada desde siempre, de ejercer la independencia, en un contexto enriquecido por la interactividad.

Tiempo Real no es el primero y tampoco el último que asoma por esta ventana. Esa pretensión ha dejado de ser significativa en el mundo del periodismo digital, si alguna vez lo pudo ser en verdad en el periodismo convencional. Por el contrario, Tiempo Real se suma a un coro de voces noticiosas globales y locales que pugnan por ofrecer la mayor cobertura posible. Sin embargo, sí aspira a ofrecer una mirada singular, acuciosa, desde la práctica de un periodismo de investigación, análisis e interpretación que se enmarca en la defensa de los derechos individuales desde una perspectiva política, económica y socialmente responsable, para la construcción de una ciudadanía madura y plena, como ciudadanos del mundo.

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