Perú se ha propuesto llegar al Bicentenario alcanzando una cifra récord en materia de agroexportación: superar los 10 000 millones de dólares. Líder en productos como las uvas de mesa, la palta, el café, los espárragos, la quinua y los cítricos, entre otros, esa ambiciosa meta para 2021 solo será posible si se fortalece uno de los aspectos más importantes de la serie logística: la cadena de frío.

 

Ya en 2016, una serie de expertos expresaron su preocupación en ese sentido, ya que se temió una interrupción de los servicios de frío que brindan diferentes empresas en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. El papel de este proceso se vuelve cada vez más protagónico porque la tendencia de crecimiento apunta a los productos frescos antes que a los envasados o congelados.

En 2018, las agroexportaciones peruanas avanzaron positivamente con un crecimiento de 14 por ciento (US$ 5748 millones). En el subsector frutas, la palta Hass fue el producto que lideró la oferta exportable del Perú con US$ 722 millones (+25 por ciento), con cinco principales mercados de destino: Países Bajos (US$ 267 millones), Estados Unidos (US$ 175 millones), España (US$ 110 millones), Reino Unido (US$ 66 millones) y Chile (US$ 35 millones).

Le siguen la uva con US$ 468 millones (+19 por ciento), el arándano con US$ 448 millones (+41 por ciento), el mango con US$ 209 millones (+41 por ciento) y el banano orgánico con US$ 150 millones (+11 por ciento).

Para proseguir esa tendencia y alcanzas las metas del Bicentenario, es necesario poner mucha atención en la cadena de frío, desde el procesamiento hasta la llegada al mercado internacional. Sin una atención adecuada, el ciclo de vida de un alimento perecible se puede reducir a una semana como máximo. Hay mucho que hacer al respecto sobre todo en las zonas de producción, muchas veces lejanas.

“La cadena de frío involucra una serie de procesos: el preenfriamiento, el almacenamiento en frío antes de transportare para la comercialización, el transporte refrigerado, la cámara refrigerada en los puntos de venta y la exhibición y venta en un equipo refrigerado”, destaca el licenciado Ricardo Arias, director de la Escuela de Refrigeración del Perú, el mayor centro de capacitación especializado en nuestro país.

Añade que se deben considerar una serie de factores además del control de temperaturas, como la humedad y el aislamiento térmico, para impedir que se afecten las características naturales del producto agrícola exportado.

“Una falla en cualquiera de esos puntos puede traer consecuencias negativas en la conservación de los alimentos y podría causar una pérdida en el proceso de comercialización, especialmente en la agroexportación. Desde disminuir la calidad de aromas y sabores o la textura de un producto, y mermar incluso su estética (algo muy importante sobre todo en las frutas), hasta las modificaciones en la composición con riesgos serios para la salud de los consumidores y pérdidas económicas para los productores”, explica el experto.

Precisamente para reflexionar y concienciar a la comunidad internacional sobre la enorme importancia de la refrigeración en el desarrollo de los países y en el bienestar de las sociedades, este año se celebra por primera vez a nivel global y con apoyo de la ONU, el Día Mundial de la Refrigeración, instituido todos los 26 de junio con el fin. Una importancia que no solo involucra al tema alimentario, sino también a la medicina, la salud, la gastronomía y el confort laboral.

En nuestro país, la Escuela de Refrigeración del Perú se alista a celebrar la fecha como uno de los pilares más importantes de la especialidad, que incluye una capacitación integral en refrigeración, aire acondicionado y ventilación, con el objetivo que los egresados brinden un servicio de calidad superior. Esto involucra, junto con los conocimientos técnicos, también fundamentos de marketing de servicios y experiencias de comercialización en el mercado peruano.