El diario norteamericano Los Angeles Times señala que el cocinero peruano y dueño del restaurante Central, Virgilio Martínez, llevaba 40 pirañas congeladas y envasadas al vacío en el interior de su equipaje, las cuales iban a servirse en una cena exclusiva.

 


Cuando el cocinero arribó al aeropuerto de Los Ángeles la semana pasada, los agentes de aduanas detectaron “algo sospechoso” en una de sus maletas, por lo cual le consultaron sobre el contenido. Sin embargo, el cocinero intentó bromear con los agentes y respondió: “huesos y piel”.

Esta respuesta no fue del agrado de las autoridades, por lo que Virgilio Martínez fue trasladado a una sala privada, donde fue interrogado por otros oficiales del aeropuerto.

Fueron cinco horas durante las cuales Virgilio Martínez fue interrogado y en los que trató de convencerlos de que las pirañas serían “la cena” de un “amigo” y que las pirañas eran benignas.

“Le dije (al agente) que era sincero y le enseñé algunas fotos (…) tomé mi libro y le dije: ‘Mira, esto es lo que quiero hacer con las pirañas”, dijo Martínez.

Luego de cinco horas de interrogatorio, las autoridades del aeropuerto de Los Angeles le permitieron al chef continuar con su camino y también llevarse las pirañas.

“(Martínez) aprendió la lección de la manera difícil”, señaló el diario.

 

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