La designación de Martín Vizcarra como embajador en Canadá ha generado una nueva ola de críticas al régimen de PPK por su condición de primer vicepresidente, aunque ya ha sido aclarado que no es el primer caso en la historia peruana. Sin embargo, llegando al país norteamericano deberá enfrentar otra piedra en el camino, que le obsequia su antecesora Doraliza López Bravo, quien ha dirigido la representación peruana en ese país desde 2015.

 

Según residentes peruanos en ese país, la embajadora saliente no ha dejado muy bien parado a nuestro país en su condición de segundo socio comercial de Canadá al haber descuidado por completo la participación peruana en las celebraciones de sus 150 años de autonomía nacional como Estado confederado.

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BRILLA POR SU AUSENCIA

Los festejos canadienses por esta fecha –equivalentes a los que realizará Perú en 2021 por su bicentenario nacional– se iniciaron el 31 de diciembre de 2016 en 19 ciudades del país, y de costa a costa. Las celebraciones principales se vienen realizando en Ottawa, la capital, pero se extenderán durante todo lo que resta de 2017, con la participación de las embajadas de los países acreditados en Canadá.

Como se puede observar en la página oficial de las celebraciones, representaciones de todo el mundo han separado con anticipación uno o varios espacios en el calendario para dedicar toda una programación de actividades diplomáticas, culturales, artísticas y comerciales que resalten y fortalezcan los lazos con este país. Este 29 de septiembre, por ejemplo, ha sido reservado por India, el 1 de octubre por  Eslovaquia, y así hasta el 1 de diciembre en que cierra la programación Rumania.

Las embajadas de los países latinoamericanos que tienen estrechos vínculos con Canadá han estado presentes en el calendario. La sede diplomática mexicana festejó a Canadá del 5 al 7 de mayo. Haití el 17 de ese mes, Cuba el 19, Guyana el 21; Uruguay el 23 de julio, Ecuador el 11 de agosto y Colombia el 18. Perú ha brillado, pero por su ausencia.

Para los residentes peruanos que hicieron llegar a Tiempo Real su malestar y preocupación por este descuido, la ausencia peruana en los festejos es equivalente a lo que ocurrió en la Feria EXPO Milán, en 2015, cuando se desperdició una oportunidad de oro para la promoción internacional del Perú, al punto que otros países como Bolivia y Chile pudieron presentar la quinua y el pisco como oriundos.

A CANADÁ LE IMPORTA

De acuerdo con la página web de la embajada canadiense en Perú, “Perú tienen una relación bilateral armoniosa y en franco crecimiento marcada por un compromiso con la gestión, comercialización e inversión responsable de recursos, y por la cooperación en las áreas de desarrollo, educación, defensa y seguridad. Perú es un aliado de Canadá en foros en las Américas y foros regionales, como la Organización de Estados Americanos y la Cumbre de las Américas, e iniciativas de integración económica, como la Alianza del Pacífico, APEC y el Acuerdo de Asociación Transpacífico”.

También señala: “Perú es el segundo socio comercial más importante de Canadá y el tercer destino de inversión canadiense directa en Sur y Centroamérica. El Tratado de Libre Comercio, el Acuerdo de Cooperación Laboral y el Acuerdo sobre Medio Ambiente Canadá-Perú entraron en vigor en 2009. La relación comercial ha crecido considerablemente desde entonces. En 2015, las exportaciones canadienses al Perú llegaron a $ 858,3 millones y las importaciones de mercadería procedentes de Perú alcanzaron los $ 3,3 mil millones. La inversión extranjera directa canadiense en Perú ascendió a $ 9,9 mil millones en 2015”.

La embajadora Doraliza López estuvo muy atenta a las recepciones, pero no le dio importancia a las celebraciones centenarias de uno de nuestros más importantes socios comerciales. (Foto: Embajada del Perú en Canadá)

Ojo que además, hay importantes programas de desarrollo y ayuda social canadienses en Perú desde 1968, con un presupuesto anual de referencia de US$ 25 millones para luchar contra la pobreza, así como innumerables programas de becas.

Nada de eso fue suficiente para la saliente embajadora, pues la representación peruana se ha mantenido al margen de los festejos canadienses. Después de ese desaire, ¿se animará Canadá a participar activamente del Bicentenario de su segundo socio comercial en la región, o le devolverá la misma moneda? Es algo que toca a Martín Vizcarra indagar y solucionar con mucho tacto.

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