Celebran fiesta de BBVA pese a muerte de obrero que armaba estructura para show

Según testigo presencial, falleció desangrado en Jockey Club., pero se prosiguió producción y se realizó celebración que congregó a cerca de cuatro mil personas, que cantaron con el colombiano Fonseca. ¿El show debía continuar?

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La pasada noche del jueves 7 de febrero, cerca de 4000 trabajadores del BBVA Continental cantaban a toda voz las canciones del reconocido cantautor colombiano Fonseca, identificado con las causas sociales. Muchos incluso se animaron a bailar y se tomaron muchas fotos. Pero ¿hubieran celebrado igual de haber sabido que días antes, en ese mismo lugar, un modesto obrero había sufrido horrible muerte mientras armaba la estructura bajo la cual el banco celebraba a lo grande su BBVA Champions 2019?

Alegría y celebración por los premios del BBVA para sus trabajadores, con Fonseca en el show principal. Sin embargo, ¿habrían festejado igual de saber que levantar esas estructuras costó la vida a un modesto obrero?

Todo indica que, desde el 28 de enero, cuando ocurrió el mortal accidente, hubo mucho cuidado para que ninguna información al respecto trascendiera de las cuatro paredes del Jockey Club del Perú. Ni la Policía Nacional ni el Ministerio Público ni Defensa Civil de la Municipalidad de Surco ni el BBVA Continental ni Coreback –la empresa de BTL contratada por el banco para la producción del evento– ni el SAMU de San Borja que acudió al recinto: nadie dijo una sola palabra al respecto. ¿Acaso simplemente el show debía continuar, la vida humana vale tan poco o nada?

Esta es la denuncia policial. Solo se menciona a la empresa que hizo el toldo. Para todos los demás involucrados, silencio.

Pero el difunto tiene un nombre: José Dolores Chávez Delgado, de 31 años de edad, con DNI 45363113, según consigna el Sistema de Denuncias Policiales bajo la simple denominación de “ocurrencia de calle común”, registrado en la Comisaría de Monterrico por el suboficial de segunda Marcelo Rivera Martínez. De acuerdo con sus redes sociales, la víctima contaba con muy poca familia en Lima.

Nada se hubiese sabido sin la versión de un testigo cuya identidad ha pedido que se mantenga en estricta reserva. Gracias a su valioso aporte, no solo se tomó conocimiento de los hechos, sino que además se accedió a información que difiere de la versión oficial consignada en la denuncia y señala posibles responsabilidades penales.

La víctima mortal. Tiene pocos familiares en Lima, que apenas si comentaron su fallecimiento.

LO QUE DICE LA DENUNCIA

Como se ha señalado, ni rastros en el documento sobre las empresas participantes y responsables del evento: BBVA Continental y Coreback. Solo se menciona al Jockey Club como propietario del espacio y el nombre de Eleuterio Rojas Rocha, gerente general y dueño de la empresa Q’ Diseños Toldos & Estructuras SAC, que habría sido subcontratada por Coreback para armar la estructura del recinto que albergaría el evento.

Es Rojas quien narra al suboficial PNP lo que habría ocurrido: según él, a las 3 de la tarde se desprendió una abrazadera metálica desde una altura de 10 metros, que dio de lleno en el rostro del obrero, exactamente sobre el maxilar superior. José Chávez Delgado se desplomó en el acto sobre el césped.

¿El show debía continuar pese a la pérdida de una vida humana? La decisión fue que sí. Una semana después, todo estaba listo para celebrar. Esta es la estructura que se armó para el megaevento del BBVA. Abajo, ya lista por la noche.

Tanto el testigo como los expertos consultados coinciden en su sorpresa de que el evento haya seguido adelante pese al fatal accidente.

La atención médica que se solicitó no fue la de una ambulancia particular como se esperaría cuando se cuenta con el Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo (SCTR), menos aún de una ambulancia dedicada como se estila en la preparación profesional de este tipo de megaeventos, sino la del SAMU (Servicio de Atención Móvil de Urgencia) del Ministerio de Salud, un servicio gratuito y para personas de escasos recursos, que cuando llegó se limitó a señalar “muerte sin asistencia médica”.

Todo esto habría ocurrido en apenas 60 minutos, pues el suboficial que elabora la denuncia policial señala que llegó al Jockey Club a las 4 de la tarde. Luego, indica, se protegió la escena hasta la llegada de la fiscal y se avisó a la fiscal titular Elizabeth Figueroa Cortez, de la 41 Fiscalía Penal de Lima, quien designó para la diligencia a la fiscal adjunta Ana María Trillo Delfín. También se indica que acudieron peritos de Criminalística, y que el médico legista determinó: “Presunta causa de la muerte: trauma facial”.

Datos de la empresa de BTL contratada por el BBVA para la producción de su evento de premiación. Coreback, a su vez, habría subcontratado a la empresa de toldos para la que laboraba el obrero fallecido.

Sin embargo, el galeno indicó la necesidad de descartar “traumatismo encefálico asonado y obstrucción aérea por sangre”. Eso concuerda con la versión que ha ofrecido el testigo en reserva.

HABRÍA MUERTO DESANGRADO

El testigo que reveló la fatal ocurrencia narra los hechos de manera completamente distinta. Él señala una serie de detalles que apuntan a posibles responsabilidades penales de quienes estaban a cargo de la producción del evento, esto es de los encargados de la empresa de BTL Coreback, el BBVA Continental e, incluso, del propio Jockey Club.

De acuerdo con su versión, el accidente no se produjo a las 3 de la tarde, sino alrededor de las 12.30 del mediodía, y el auxilio médico no fue inmediato. Entre tanto, señala, el trabajador se desangraba sin que nadie atinase a hacer nada por él, a pesar de haber una clínica muy cercana en el Jockey Plaza, y muchas otras en las inmediaciones.

Estructuras que costaron la vida a José Dolores Chávez Delgado, momentos antes de empezar el megaevento.

“Lo peor es que los encargados del evento del BBVA no contaban con una ambulancia del seguro in situ, con lo que el desenlace habría sido otro. La preocupación estaba concentrada en evitar que el hecho se filtre en la prensa. La prueba es que, pasadas dos semanas, esta terrible muerte no ha sido publicada en ningún medio y el evento igual se celebró a lo grande”, menciona la fuente.

El testigo refiere además que el voluminoso dado de metal que une tres varillas de fierro y que se desprendió desde unos 10 metros de altura, impactó al trabajador fallecido tanto en el rostro como en la cabeza, porque no contaba con casco de seguridad.

No hay respuesta aún a la pregunta ¿cómo y por qué se desprendió una abrazadera desde 10 metros de altura? ¿Cómo se obtuvo el permiso de Indeci para realizar el evento? ¿Se expuso también la vida de los asistentes?

Según el testigo, él mismo estuvo en contacto tanto con el Jockey Club como con la encargada del evento por el BBVA, Vanessa Cano del Campo, a quien se le hizo saber posteriormente del accidente que causó la muerte del trabajador. Pese a ello, todo continuó. Se asume que incluso se pudo contar con el permiso de Defensa Civil de Surco, como corresponde en estos casos.

PELIGROS POR IMPROVISACIÓN

Al testigo en reserva le pareció “extraño” que no se suspendiera el evento pese a la muerte de un ser humano. “Una muerte que pudo evitarse si la producción del BBVA y la BTL Coreback hubieran contratado una ambulancia como medida de previsión también durante el armado, un estándar seguido por las empresas del rubro, y no solo durante el evento. Es una medida que no se discute entre las empresas formales que se dedican a estos shows, al entretenimiento y a los megashows internacionales”, refiere.

Consultado al respecto Jorge Fernández Jr., empresario, productor y promotor con más de 30 años de experiencia, una de las cabezas de Show SA y actual docente de la UPC, confirma que los estándares para estos casos son otros. “Una ambulancia durante el montaje en el recinto donde se va realizar el evento cuesta 800 soles. Un casco y botas especiales para una persona no cuestan más de 150 soles. Montos irrisorios en contraste con lo que significa la pérdida de vidas humanas”, indica.

A José Dolores Chávez Delgado, de 31 años de edad, le gustaba el fútbol y se desempeñaba como arquero.

Además, explica: “El desarrollo de la producción de eventos tuvo a finales de la década de los 90 y principios del siglo XXI un fuerte desarrollo hacia a la profesionalización y mejora de los procesos y servicios, tanto nivel logístico, comercial y administrativo; sin embargo, en los últimos años, varias empresas y marcas han ingresado al mercado dejando de lado la formalidad y el sano crecimiento de la industria, persiguiendo únicamente beneficios económicos personales en detrimento de todos los actores que la conforman, lo cual en la práctica significa un peligroso retroceso ante la vista de las autoridades, socios comerciales locales y agentes internacionales”.

También se hizo la consulta a Jorge Donaire, propietario de Escénica y experto en levantamiento de estructuras para distintos megaeventos nacionales e internacionales, quien destaca que esta clase de accidentes suelen ocurrir en un contexto de informalidad y falta de profesionalismo en el armado, que es una especialidad.

Resignación en una familia que no volverá a verlo. Los hermanos de la víctima en escuetos mensajes desde la lejanía.

“Uno de los aspectos más importantes para quienes realizamos instalaciones temporales, sean para eventos o espectáculos, es el riesgo que corremos cuando estamos contra el tiempo, y minimizamos el factor de seguridad en instalaciones en altura. Pese a que en los últimos años han mejorado las medidas de control con respecto al uso de los equipos de seguridad, aún existen situaciones de alto riesgo que no se están controlando”, señala.

A continuación, menciona los riesgos más relevantes. “Caída de herramientas o elementos desde lo alto de una tramoya o estructura es el accidente más común, más grave es la caída de una persona desde estos mismos sitios, sea por error humano o por falla de algún sistema, o quizás la misma caída o desplome de estos mismos elementos estructurales, por sobrecargas o fallas mecánicas. En estos casos los factores de riesgo deben ser llevados a cero, capacitación e inducción del personal, supervisión constante de los protocolos de seguridad, equipos y sistemas certificados se vuelven vitales no solo para el operario, sino también para los encargados y responsables de las obras instalándose”.

Tanto el testigo como los expertos consultados coinciden en su sorpresa de que el evento haya seguido adelante pese al fatal accidente. Cualquier cosa pudo suceder…

Pero está reinando la improvisación. “Lamentablemente, aún la mayoría de productoras o realizadoras de eventos subcontratan empresas que brindan servicios de instalación de estructuras bajo el imperio de presupuestos ajustados de clientes que avalan billeteras y no calidad ni seguridad. Creen que un asistente de producción, muchas veces chicos sin ninguna capacitación, son idóneos para supervisar instalaciones de alta complejidad, donde se pone en juego la seguridad de todos los participantes de un evento. Esto lógicamente termina avalando instalaciones hechas con base en su propia empírica e informal experiencia, exponiendo a todos a riesgos cada vez mayores y no realmente controlados. Sin temor a equivocarme, solo el 15 por ciento del mercado es formal, tenemos un 85% en riesgo constante”.

Se quiso conocer los comentarios de Coreback, del BBVA Continental, de Indeci Surco y del SAMU de San Borja, pero hasta el cierre de edición, pese a nuestras llamadas telefónicas, no se pudo contar con sus versiones.