El Congreso del Perú aprobó la vacancia de Dina Boluarte tras un intenso debate que marcó uno de los momentos más tensos del país. La mandataria fue destituida por “incapacidad moral permanente”, con 122 votos a favor, un resultado contundente que puso fin a su gestión presidencial.
En este resumen minuto a minuto conocerás cómo se desarrolló el proceso, los partidos que impulsaron la vacancia, los argumentos presentados y quién asumió el poder tras la salida de Dina Boluarte.
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Cómo inició el proceso de vacancia contra Dina Boluarte
El proceso contra Dina Boluarte comenzó semanas atrás, cuando diferentes bancadas del Congreso presentaron una moción por presuntas irregularidades en la gestión de su gobierno y por su falta de liderazgo frente a la crisis de seguridad que atraviesa el país.
Desde entonces, la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo se intensificó. Diversos informes señalan deficiencias en la administración pública, demoras en la ejecución del presupuesto y conflictos con los gobiernos regionales. Todo esto debilitó aún más la figura de Dina Boluarte, que desde hace meses enfrentaba una caída en su aprobación ciudadana.
La mandataria también fue criticada por su manejo de las protestas sociales, los cuestionamientos sobre su equipo ministerial y las acusaciones de presunto abuso de poder. Estas situaciones fueron aprovechadas por sus detractores políticos para argumentar que había perdido la autoridad moral para seguir gobernando.
Los partidos que promovieron la vacancia de Dina Boluarte
Entre los principales impulsores de la moción estuvieron Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País y un sector disidente de Acción Popular. Estas agrupaciones sostienen que Dina Boluarte había “traicionado la confianza del pueblo” y que su continuidad generaba un clima de inestabilidad insostenible.
Durante el debate en el Pleno, los voceros de estas bancadas coincidieron en que la presidenta ya no tenía respaldo político ni legitimidad social. Señalaron además que su gestión no logró cumplir con las promesas de reactivación económica ni con la mejora de la seguridad ciudadana, una de las principales preocupaciones del país.
Uno de los argumentos más fuertes fue el de la “incapacidad moral permanente”, señalando que Dina Boluarte habría tolerado casos de corrupción en su entorno cercano y mostrado indiferencia ante las denuncias. Esto terminó consolidando el consenso para avanzar con su destitución.
Las posturas de los partidos que defendían a Dina Boluarte
En contraste, partidos como Somos Perú, Perú Libre y el Bloque Magisterial defendieron a Dina Boluarte, argumentando que su salida abrupta profundizará la crisis política y económica del país.
Estos grupos insistieron en que la vacancia no debía usarse como una herramienta política, sino como una medida excepcional. Según su postura, los errores de Dina Boluarte no justificaban su destitución inmediata y existían mecanismos alternativos de fiscalización.
Sin embargo, el respaldo fue insuficiente. A pesar de las negociaciones de último momento, la mayoría de congresistas consideró que mantener a Dina Boluarte en el poder era inviable, lo que selló el destino de su gestión.
El presunto pacto político que protegió a Dina Boluarte y su posterior traición
Durante su gestión, Dina Boluarte logró mantenerse en el cargo pese a las constantes crisis políticas y las múltiples mociones de vacancia que enfrentó. En total, el Congreso rechazó en siete ocasiones los intentos de destituirla, lo que despertó sospechas sobre un presunto pacto político entre el Ejecutivo y algunas bancadas parlamentarias.
Diversas fuentes políticas señalaron que este presunto acuerdo informal involucra a partidos como Fuerza Popular, Renovación Popular, Alianza para el Progreso, Podemos Perú, Avanza País y Somos Perú, agrupaciones que, en distintos momentos, mostraron una postura más tolerante frente a las críticas contra Dina Boluarte. Según analistas, este entendimiento no escrito habría buscado mantener una aparente estabilidad política a cambio de beneficios legislativos o cuotas de poder.
Aunque no existe evidencia oficial que confirme dicho pacto, la reiterada negativa del Congreso a vacar a Dina Boluarte fortaleció la percepción de que existía una alianza de conveniencia entre el Ejecutivo y ciertos sectores del Parlamento. Esta situación generó descontento en la ciudadanía y alimentó la idea de que la presidenta se mantenía gracias a acuerdos políticos y no por mérito de gestión.
Claves del presunto pacto político que sostuvo a Dina Boluarte:
- Siete mociones de vacancia rechazadas antes de su destitución final.
- Participación de partidos como Fuerza Popular, Renovación Popular, APP, Podemos, Avanza País y Somos Perú.
- Acuerdos informales orientados a mantener la estabilidad del Congreso y el Ejecutivo.
- Ruptura del pacto tras denuncias, pérdida de respaldo ciudadano y crisis ministeriales.
Finalmente, la fractura de este presunto pacto político marcó el inicio de la caída de Dina Boluarte. Los mismos partidos que antes evitaron su salida terminaron apoyando la vacancia, evidenciando cómo las alianzas en el Congreso pueden cambiar rápidamente ante la presión pública y el desgaste del poder.
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El debate en el Congreso y los argumentos contra Dina Boluarte
El día de la votación, el Congreso se reunió en una sesión maratónica que se extendió por más de ocho horas. Dina Boluarte decidió no asistir al Pleno para ejercer su defensa, lo que generó críticas entre los legisladores y la opinión pública.
Durante el debate, se presentaron múltiples argumentos en contra de Dina Boluarte, centrados principalmente en su gestión, su relación con el Congreso y los casos de presunta corrupción que afectaron a miembros de su entorno político.
Acusaciones de traición y falta de liderazgo
Uno de los puntos más fuertes del debate fue la supuesta “traición” de Dina Boluarte a los ideales con los que asumió el poder. Varios congresistas señalaron que la presidenta se había alejado del pueblo y de las promesas sociales que marcaron el inicio de su mandato.
Para la oposición, la figura de Dina Boluarte representaba la continuidad de una crisis política que debía ser detenida. Su falta de liderazgo y la pérdida de credibilidad fueron razones clave para justificar la moción de vacancia.
La votación decisiva y el resultado final
Después de intensos discursos, se procedió a la votación final. El tablero electrónico del Congreso mostró 122 votos a favor, 12 en contra y 6 abstenciones, confirmando la vacancia de Dina Boluarte por incapacidad moral permanente.
El momento fue histórico: algunos congresistas celebraron entre aplausos, mientras otros abandonaron la sala en señal de protesta. Así concluyó el mandato de Dina Boluarte, que se convirtió en la tercera presidenta vacada en menos de una década en el Perú.
Qué dice la Constitución sobre la vacancia presidencial en el Perú
La vacancia de Dina Boluarte se sustentó en el artículo 113, inciso 2 de la Constitución Política del Perú, que contempla la destitución del presidente por “incapacidad moral permanente”. Esta figura ha sido utilizada en varios momentos de la historia política reciente del país, convirtiéndo en un mecanismo polémico pero legal.
En el caso de Dina Boluarte, los parlamentarios argumentaron que su conducta y las decisiones tomadas durante su gestión demostraron una pérdida de capacidad ética y política para continuar en el cargo.
Precedentes históricos de vacancias presidenciales
Antes de la salida de Dina Boluarte, el Perú ya había vivido episodios similares con Martín Vizcarra en 2020 y Pedro Castillo en 2022. Ambos fueron vacados bajo el mismo argumento de incapacidad moral, lo que evidencia la constante inestabilidad del sistema político peruano.
Con la vacancia de Dina Boluarte, el país repite un patrón de crisis institucional que pone en evidencia la débil relación entre el Ejecutivo y el Congreso.
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José Jerí Oré asume la presidencia tras la salida de Dina Boluarte
Luego de la destitución de Dina Boluarte, el presidente del Congreso, José Jerí Oré, asumió la Presidencia de la República de manera interina, conforme a la línea de sucesión establecida por la Constitución del Perú.
Su juramentación se realizó en una sesión extraordinaria del Pleno pocas horas después de confirmarse la vacancia. En su discurso, Jerí Oré hizo un llamado a la calma y prometió trabajar por la reconciliación nacional y el respeto al Estado de derecho.
El nuevo mandatario aseguró que su gestión priorizará tres objetivos fundamentales:
- Restablecer la estabilidad política y económica del país.
- Convocar a elecciones generales anticipadas en un plazo razonable.
- Garantizar el respeto a los derechos humanos y el orden democrático tras la crisis.
Sin embargo, la llegada de José Jerí Oré al poder no estuvo exenta de controversias. Diversos sectores políticos y sociales expresaron dudas sobre su legitimidad y su relación con la bancada parlamentaria que impulsó la vacancia de Dina Boluarte.
Denuncias e investigaciones sobre José Jerí Oré
Tras su juramentación, algunos medios nacionales recordaron las denuncias que pesan sobre José Jerí Oré por presuntas irregularidades durante su paso por la administración pública y su etapa como congresista.
Entre las principales acusaciones que se han difundido figuran:
- Supuestos contratos irregulares firmados durante su gestión municipal anterior.
- Investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y uso indebido de recursos públicos.
- Cuestionamientos por contrataciones de allegados políticos en cargos de confianza.
Aunque José Jerí Oré ha negado todos los cargos, las denuncias podrían complicar su corta gestión interina. Expertos señalan que, de confirmarse las investigaciones, se repetiría el ciclo de desconfianza que ya afectó a gobiernos anteriores, incluido el de Dina Boluarte.
Aun así, Jerí Oré afirmó que colaborará con las autoridades competentes y pidió no politizar las investigaciones, insistiendo en que su prioridad es “recuperar la institucionalidad del país”.
Reacciones de la comunidad internacional y la ciudadanía
La comunidad internacional reaccionó con prudencia frente a la vacancia de Dina Boluarte y la asunción de José Jerí Oré. Organismos como la OEA, la ONU y Human Rights Watch expresaron su preocupación por la constante inestabilidad en el Perú y exhortaron al nuevo gobierno a respetar los derechos humanos y convocar elecciones lo antes posible.
Los pronunciamientos internacionales destacaron tres puntos clave:
- La necesidad de mantener el orden constitucional y evitar la persecución política.
- La urgencia de restablecer la confianza ciudadana en las instituciones del Estado.
- El llamado a garantizar la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica.
En las calles, las reacciones fueron diversas. En Lima y otras regiones, cientos de personas se movilizaron para expresar su posición ante la salida de Dina Boluarte:
- Grupos opositores celebraron la decisión del Congreso, señalando que era “un paso necesario” para recomponer la democracia.
- Sectores afines a Dina Boluarte calificaron la vacancia como “un golpe parlamentario” y exigieron nuevas elecciones inmediatas.
- En ciudades del sur, como Cusco, Puno y Arequipa, se reportaron concentraciones y cacerolazos tanto a favor como en contra del nuevo gobierno.
El panorama social refleja una mezcla de esperanza y desconfianza. Muchos peruanos esperan que la salida de Dina Boluarte marque un punto de inflexión, aunque otros temen que el país vuelva a caer en otro ciclo de crisis política.
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Consecuencias políticas y económicas tras la vacancia de Dina Boluarte
La vacancia de Dina Boluarte dejó un escenario político incierto. Con un nuevo presidente interino y un Congreso dividido, el país enfrenta el reto de garantizar la gobernabilidad y recuperar la confianza de los ciudadanos.
Los analistas políticos coinciden en que la destitución de Dina Boluarte podría tener repercusiones en la economía nacional, especialmente en los niveles de inversión extranjera y en la estabilidad de los mercados financieros.
El impacto en la gobernabilidad del Perú
La caída de Dina Boluarte es vista por muchos como otro capítulo dentro de la prolongada crisis institucional que atraviesa el Perú desde hace varios años. Los cambios de mando constantes y la falta de acuerdos entre los poderes del Estado han debilitado la credibilidad del sistema político.
A corto plazo, el gobierno de José Jerí Oré deberá enfrentar el desafío de mantener la estabilidad, convocar elecciones anticipadas y evitar que las tensiones sociales se intensifiquen.
El final del desastroso gobierno de Dina Boluarte
La vacancia de Dina Boluarte por incapacidad moral marca el final de un gobierno que nunca logró consolidar apoyo político ni estabilidad social. Su salida, aunque respaldada por la mayoría del Congreso, refleja la profunda crisis de representación que vive el país.
Ahora, el Perú se encuentra en un nuevo punto de inflexión. Con José Jerí Oré como presidente interino y un panorama político incierto, los próximos meses serán decisivos para definir el futuro de la nación.
El caso de Dina Boluarte pasará a la historia como otro ejemplo de cómo la falta de consenso y los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo pueden quebrar la gobernabilidad. Lo que viene dependerá de la capacidad de las nuevas autoridades para restaurar la confianza ciudadana y evitar que el país caiga nuevamente en el ciclo de crisis que ha caracterizado los últimos años.