Nueva ciudadela Inca de T’aqrachullo en Espinar, Cusco

T’aqrachullo

Durante siglos, los únicos que sabían de su existencia eran los cronistas coloniales que la mencionaban en manuscritos casi olvidados y las comunidades locales de Espinar que pastaban sus animales entre sus muros de piedra. Hoy, T’aqrachullo está en portada de National Geographic y en la conversación de arqueólogos de todo el mundo. Este es el hallazgo prehispánico más importante del Perú en las últimas décadas, y está en Cusco.

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T’aqrachullo

Qué es T’aqrachullo y dónde se encuentra

T’aqrachullo es un complejo arqueológico inca y preincaico ubicado en el distrito de Suykutambo, provincia de Espinar, región Cusco, a unos 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu. Su nombre viene del quechua: t’acra (roca madre) y chullo (agua congelada). También se le conoce como María Fortaleza, denominación que le dieron los españoles durante la colonia al reutilizar sus estructuras de piedra.

El sitio se asienta sobre una meseta elevada aproximadamente 90 metros por encima del cañón del río Apurímac, a 4.038 metros sobre el nivel del mar, dentro del Área de Conservación Regional Tres Cañones. Su extensión total es de 17,4 hectáreas, con casi 600 estructuras documentadas entre viviendas, templos, fuentes, escalinatas, muros defensivos, colcas y chullpas.

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Historia de Taqrachullo

Historia de Taqrachullo

Lo que hace singular a T’aqrachullo no es solo su tamaño. Durante más de tres décadas, los investigadores que visitaron el sitio solo encontraron fragmentos de cerámica y restos arquitectónicos dispersos. La situación cambió en 2022, cuando el equipo del arqueólogo Dante Huallpayunca encontró cerca de 3.000 lentejuelas de oro, plata y cobre fabricadas a inicios del siglo XVI como adornos para vestimentas ceremoniales de la élite inca.

Ese hallazgo abrió paso a una excavación de mayor escala. En 2023, el arqueólogo Emerson Pereyra encontró los cimientos de un gran templo construido en etapas, cuya estructura más antigua data de hace 2.000 años, con ocupación sucesiva de los pueblos Qolla y Wari antes de los incas.

El misterio de Ancocagua

El valor histórico de T’aqrachullo creció al vincularse con Ancocagua, una ciudad mítica descrita por cronistas coloniales como uno de los cinco templos más importantes del Imperio Inca, comparable en sacralidad con Qorikancha y Pachacámac. En 1553, Pedro Cieza de León la describió como un lugar «muy antiguo y muy venerado», rico en oro y plata, sin revelar jamás con claridad dónde estaba.

Un manuscrito colonial redescubierto en España en 1987 aportó otro detalle escalofriante: Ancocagua fue escenario de una feroz batalla entre incas rebeldes y tropas españolas tras la conquista de Francisco Pizarro. Según ese texto, los últimos defensores del lugar prefirieron lanzarse al vacío desde los acantilados antes que rendirse.

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Cómo visitar T'aqrachullo

Cómo visitar T’aqrachullo

La directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, Maritza Rosa Candia, confirmó que el complejo está en óptimas condiciones para recibir visitantes nacionales y extranjeros. Cuenta con señalética, monitoreo y una carretera afirmada que permite llegar en unos 40 minutos desde Yauri, capital de Espinar.

El Gobierno Regional de Cusco también anunció el asfaltado de la carretera Yauri–Suykutambo, lo que mejorará el acceso próximamente y conectará Espinar con el Valle del Colca, en Arequipa.

Cómo llegar: la ruta más utilizada sale desde la ciudad del Cusco hasta Yauri (Espinar), y desde allí se toma la carretera afirmada hacia Suykutambo. También hay acceso desde Arequipa y Puno. Lo más recomendable es coordinar con una agencia de viajes en cusco o contratar transporte privado con guía local.

Qué ver dentro del sitio

El recorrido por María Fortaleza abarca varios sectores con funciones distintas, lo que permite entender la complejidad de este asentamiento más allá de su tamaño. No era una fortaleza simple ni un puesto de control: era un centro político, religioso y económico del Tahuantinsuyo, y el recorrido lo hace evidente.

El punto de partida natural es el gran templo ceremonial, la estructura más significativa del conjunto, construida en etapas a lo largo de 2.000 años. Dentro de sus muros se hallaron la fuente ritual con pepitas de oro incrustadas en la mampostería y la tumba Wari con figurillas de llamas y pumas. Es el corazón arqueológico del sitio.

Desde allí, el recorrido lleva a los Yuractorriyoc o Espejos de Agua, pozos ceremoniales tallados directamente en la roca que los incas usaban tanto para almacenar agua como para observaciones astronómicas. En el mismo sector hay un monolito de estilo Qolla empleado en rituales, junto a enterramientos asociados. Es uno de los puntos más singulares y menos conocidos del complejo.

Las chullpas y estructuras funerarias aparecen distribuidas por toda la meseta, con torres de planta circular y cuadrangular que conservan sus muros en altura notable. Solo los curacas, sacerdotes y miembros de la élite inca tenían derecho a ser enterrados en ellas, y los objetos de alto valor recuperados en su interior confirman el rango de quienes aquí descansaron.

En la parte baja del sitio está la Kallanka, una gran estructura rectangular vinculada al eje del Qhapaq Ñan que funcionaba como espacio comunal y de descanso para los viajeros del camino imperial. Junto a ella, las viviendas y corrales de planta circular conservan fogones, batanes y espacios para camélidos, con dimensiones de hasta 28 metros de largo, lo que da una idea clara de la escala del asentamiento.

Atractivos cercanos que vale combinar

La zona de Suykutambo guarda mucho más que la ciudadela. A pocos kilómetros está Mauk’allaqta, otro complejo arqueológico inca con más de 40 estructuras circulares en buen estado de conservación. Las pinturas rupestres de Ayamac’hay, ubicadas en la quebrada Aldigua a unos 2 km de los Tres Cañones, muestran paneles del período arcaico con figuras de camélidos, cazadores y escenas de la vida prehispánica temprana.

Los Tres Cañones de Suykutambo son el complemento natural obligatorio. El Área de Conservación Regional abarca 39.485 hectáreas y está atravesada por los ríos Callumani, Cerritambo y Apurímac, que forman un anfiteatro geológico de 80 metros de altura con presencia de vicuñas, vizcachas, tarucas y bosques de queñuales. María Fortaleza y los Tres Cañones se pueden visitar el mismo día sin problema.

Consejos para visitar la ciudadela

Consejos para visitar la ciudadela

Antes de emprender la caminata, es fundamental conocer algunos consejos prácticos para disfrutar plenamente del recorrido, cuidar del sitio arqueológico y aprovechar al máximo la experiencia cultural y natural que T’aqrachullo tiene para ofrecer.

Entrada y acceso

Actualmente, la entrada al complejo arqueológico de T’aqrachullo, también conocido como María Fortaleza, es totalmente gratuita. Un sitio de esta magnitud, con casi 600 estructuras documentadas y vínculos directos con uno de los templos más sagrados del Tahuantinsuyo, accesible sin costo de entrada y todavía sin las multitudes que caracterizan otros circuitos arqueológicos del Cusco. Si hay un momento ideal para visitarlo, ese momento es ahora.

La mejor época para ir

Entre abril y noviembre los cielos están despejados y los caminos en mejores condiciones. El clima es frío todo el año, con temperaturas promedio entre 7 y 9 °C, así que conviene llevar ropa de abrigo aunque se viaje en pleno verano.

Curiosidades

Además de templos y viviendas, el sitio alberga colcas (almacenes imperiales), chullpas funerarias y un tramo del Qhapaq Ñan, la red vial inca, que atraviesa el conjunto por el lado oeste conectándolo con Arequipa y el Collasuyo. Eso confirma que este lugar era un nodo estratégico del Imperio, no un puesto periférico.

Las chullpas funerarias contenían objetos de alto valor destinados a curacas y personajes de élite, y las investigaciones confirmaron presencia de las culturas Collao, Wari y la nación Cana, aliados históricos de los incas en la expansión del Tahuantinsuyo.

Desde el punto más alto del recinto hay vistas panorámicas al cañón del río Virginniyoc, el Apurímac y la quebrada de Totorani, tres cañones a la vez. Es uno de los miradores naturales más imponentes del sur de Cusco y uno de los menos visitados del país.

Por último, la Municipalidad Provincial de Espinar trabaja en la construcción de un museo de sitio para exhibir los más de 3.000 objetos de oro, plata y cobre hallados en las excavaciones, que hoy permanecen en almacenes del Ministerio de Cultura.

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